DESNUDO CON LA MISMA PIEL
cuerpo y comunicación

Desnudo con la misma piel y los cueros al sol…

Me refiero al territorio maravilloso llamado piel, respecto del cual muchas veces hemos escuchado expresiones que en su mayoría nacen del argot popular: es una piel completamente arruinada, tiene piel de gato, cuidado porque es un lobo vestido con piel de oveja, se le puso la piel de gallina, piel marchita, aléjate a tiempo es piel de culebra te va a hacer daño esa cascabel, no tiene la misma piel que nosotros, se me erizó la piel al verlo, no te conviene es de piel morena…

Las muy decidoras, sugestivas e inclusive picantes, dependiendo de la carga emocional y gestual de quien las pronuncia, podrían dejar ¡con los cueros al sol y al descubierto¡ hasta el más inocente de los seres humanos, le propongo que haga la prueba querido(a) lector(a) veamos: ¡Que cuero! ¡Que piel! ¡Cuerito que se maneja!  ¡Eso es cuero! ¡Tiene un cuerazo! ¡Ni más pensarlo genuine lether! ¡Esa piel es ardiente… azuca!

Las hay admonitorias: se le puso la piel morada, no hay remedio es lo que se llama piel de durazno, se me eriza la piel de tan sólo pensarlo, tiene muchos vellos en la piel es un “feo-lindo”.

 Seductora, atractivas, divertidas: piel canela, piel hermosa, piel de seda, piel bronceada, mantiene todavía la lozanía en su piel. “Gatúbela qué es lo que escondes bajo esa piel de inocente gatita” y así podríamos citar tantas otras que hacen alusión a la PIEL.

Les confieso a viva voz: Hay algo en mi interior que se resiste a “madurar”, en verdad me entristece muchísimo pensar que el niño que hay en mi pudiera algún día  abandonarme ¡eso sería fatal!

Coincidirán en ello conmigo, mi PIEL  quedaría hecho añicos, sería como si una parte de mi repentinamente me fuera arrebatada, es por ello que acudo a la palabra y en ella me reencuentro una y mil veces.

Recuerdo lo que solía decir a mi hijo cuando niño: “Camilito estás castigado, ¿con qué correa quieres que te castigue?  ¿con la de piel de gato?  ¿la de piel de culebra, la de piel de lobo, la de piel de abeja, o la de piel de canario? tu decides…” Sus ojos brillantes y vivaces, se iluminaban todavía más, me miraba sorprendido,  para ver que le “aconsejaba” -él siempre creyó en mi- sabía que la medida de mi amor haría que  elija la de piel de gato, porque ella era apenas un pequeño pelo de gato, que al momento de cumplir con lo ofrecido, le brindaría un ligero cosquilleo por toda su piel.

Otras veces me decía: “Papi Gugu con la piel de abeja, con la piel de gato no por favor…” yo respondía ¿entonces me propones que sea un lobo vestido con piel de abeja? Él muy seguro y con una hermosa sonrisa, llena de la felicidad del momento por  aquella danza lúdica que nos refrescaba el alma, y hacía que nuestra imaginación recorra por caminos inesperados, terminaba el juego con un abrazo fuerte, grande, digno, riquísimo, que renovaba toda nuestra piel.

El escritor mexicano, Octavio Paz, Premio Nóbel de Literatura, en uno de su libros dice que “La piel es lo más profundo”, comparto dicha expresión pues considero que la naturaleza en ello es tan sabia y maravillosa que a cada persona nos ha dotado de una PIEL ÚNICA, que nos diferencia y a la vez nos integra, una piel que es la extensión del milagro de la vida y la vida misma, una piel que  es el sello distintivo de cada ser humano, que nos hace grandes e irrepetibles.

A través de la piel tenemos la capacidad de expresar los más altos sentimientos, o ser capaces de profundizar  en los más bajos instintos.

También podemos expresar cosas muy intensas, porque CON LOS CUEROS AL SOL se ama intensamente hasta el amanecer, o se evoca simplemente  el recuerdo de aquella PIEL con aroma de jazmines y nomeolvides.

Lo cierto es que la piel, hace posible que nuestro propio mundo se expanda permitiéndonos vivir valiosas experiencias.

 ¿ y TU piel ?

Diego Javier./DESNUDO CON LA MISMA PIEL

 

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