DESNUDO CON LA MISMA PIEL
cuerpo y comunicación

Jul
01

    TIEMPO de luz…

 

    Tiempo de SILENCIO…

 

 

  Tiempo de lo SIMPLE…

 

 Tiempo de PIEL..  

 

   Tiempo de MIEL…      

 

   Tiempo de SED…  

 

  Dulce TIEMPO…  

 

  Tiempo frente al ESPEJO…

Jun
24

             IMAGO MUNDI…                                                                                                                                                  Desnudo con la misma piel y los cueros al sol  CAMINA…  EMOCIONATE… RIETE…

     Desnudo con la misma piel y los cueros al sol OBSERVATE…

   Desnudo con la misma piel y los cueros al sol DESNUDATE…

                                                 Desnudo

con la misma piel y los cueros al sol ANALIZATE…

Desnudo con la misma piel y los cueros al sol DESCUBRETE…

 Desnudo con la misma piel y los cueros

al sol MIRATE…                                                                                                                                                                                                        

       Desnudo con la misma piel y los cueros al sol IMAGINATE…                                                                  

                                       Desnudo con la misma piel y los cueros al sol NARRATE…

Jun
24

¡Que divertido! Por unos instantes regreso a la inocente infancia. Mi reloj sin explicación alguna da vueltas en contra sentido, algo extraño sucede, diviso la sala de la casa donde crecí, ¡cuantos recuerdos se cruzan a mil por hora! Mi corazón late al revés y mi respiración va a toda máquina de modo inevitable.

Estamos los tres hermanos menores, ¡fabuloso, todo será nuestro por un par de horas! Los dulces y chocolates, que con mucho celo guarda mamá, para  el té con sus amigas, les aseguro desaparecerán como por encanto. Mi hermanita, prepara el escenario perfecto, retira la mesa de centro, mi hermano menor y yo, esperamos sentados al filo de las gradas con gran expectativa. El único testigo es un cuadro del Corazón de Jesús, que al pasar de los años lo asocio  más a Carlos Santana, que a cualquier otra cosa, por eso del corazón espinado…

Ser elegido como pareja de baile es todo un acontecimiento, en estricto secreto confieso que anhelo ser el galán seleccionado por tan gentil dama, sin importar que ella con un carajo bien puesto nos deje más pálidos que un helado sin colorante. Dice que si no hacemos silencio, sacará el disco de la maldita radiola y si se daña la aguja, dirá que fuimos nosotros los culpables de ¡imperdonable crimen!, y que si se rompen los tacos seremos los responsables.

Podrán imaginar que uno a los 11 años no está dispuesto a ser el criminal que mató al sonido, consecuentemente al ritmo, a la armonía y al equilibrio. Sin más obedecemos, sabemos que al mínimo error no nos enseñará a bailar los últimos ritmos de moda, no estaremos en onda, seremos un fracaso social: quedaremos ante los demás como el soberano perro.

Tímido por naturaleza, algo gordito, y cuatro ojos, no me atrevo a protestar, el momento es tan mágico que una puteada más o una puteada menos nada importa, ¡la vamos a pasar genial! La maestra se ha puesto los zapatos de taco aguja de mamá, es toda una experta -lógico- tiene 12 años, con autoridad advierte: “carajo respeten la edad soy la mayor, no soy más una niña, si quieren que les enseñe a bailar tienen que hacer todo lo que yo les digo, recuerden que  si me tuerzo los tobillos por sus ¡huevadas! también serán responsables”. Tu “Porky” -refiriéndose a mi- tienes que poner especial atención ¡porque tu no bailas ni un carajo! Te vamos a enseñar lo que es bueno, mira bien así se  hace.

Consumados bailarines ejecutan extraordinarios giros de baile, obnubilado veo como se deslizan con seguridad y soltura  aquellos  cuerpos gráciles, parecen haber encontrado la escala musical en sus zapatos. Finalmente, llega mi turno, lo haré bien, es tan fácil, ¡podré volar por el infinito y encantar con mi movimiento a toda una multitud! a pesar de no entender ni jota de sincronía, mucho menos de armonía, peor aún de equilibrio. Repentinamente todo se paraliza, caigo al suelo bruscamente, a pesar de que me explican “el secreto del equilibrio”, lo intento, pero me confundo y no puedo. Algo en mi dice que no pueden entender que soy zurdo y miro su mundo al revés.

Molestos van al centro de la sala y comienzan nuevamente a bailar con absoluta fluidez. Sentado desde las gradas procuro memorizar nuevamente los pasos de baile, no me explico por qué al hacerlo me pongo tan nervioso y no puedo, me gusta pero no puedo. Ahora entiendo que no son zurdos y su mundo corporal se organiza de modo diferente al mió. Siempre me gustó el baile, pienso que es un acto liberador, lúdico, evocador, provocador, sensual, incluyente, te desnuda… el baile es como el primer mordisco que se da a un chocolate una vez que se lo prueba uno sigue adelante.

La cortina del tiempo me regresa a la realidad, la sala de aquella infancia, donde con ojos muy curiosos podíamos ver el naranjo en flor, ya no existe más, mamá tampoco, posiblemente es hoy aquella estrella solitaria que nos besa y brinda su luz desde el firmamento, ¡que se yo! Repentinamente todo cambió y la vida nos condujo por rumbos diferentes, ya no podíamos bailar alegremente en aquella sala de antaño. Entre “saudades” mixturadas (palabra sin traducción exacta del portugués al español, pero sería como una mezcla de  profunda tristeza, quimeras y melancolías) aprendí que la niñez tiene su magia propia, aprendí que debíamos seguir adelante para ser gradualmente adultos.

Pocas veces fui el galán seleccionado para aprender el siguiente paso de baile, eso no impidió jamás que afirmara en cada juego el verdadero sentido de la armonía, el que todos de algún modo siempre buscamos. El tiempo necesariamente  nos lleva a descubrir  la danza de la vida y a saber que el compás perfecto, es posiblemente el del amor que parte de la autoestima, del respeto hacia el otro, de la aceptación del plan infinito que cada uno lo labra día a día. Para el pensamiento oriental  el sentido de la armonía no es más que el necesario equilibrio, es de algún modo como el aprendizaje del baile, porque se lo construye gradualmente en el gran escenario de la cotidianidad. “Un guerrero de la luz baila con sus compañeros, pero no transfiere a nadie la responsabilidad de sus pasos.” (Manual del guerrero de la luz)

Diego Javier./DESNUDO CON LA MISMA PIEL

Jun
20

Me dejaste…y cómo me duele ¡loca carrera de mis ansias!
Es qué piensas que mi corazón…todo lo puede?
Me dejaste ¡Luna mía!
Solitaria en mi viaje de regreso.

¡Luna mía! Luna mía
atrapada en mí silencio
deja que tus destellos vea, deja que me acabe en el silencio.

¡No te vayas cielo mío! No te vayas mi tormento,
no te vayas en este duro e interminable intento,
¿es que acaso no lo sabes?
Que nada, nada puedo si no encuentro…
la dulzura de tu puerto.

Soy la sombra del silencio…
Soy el barco carbonero, que se ancla
En tu cintura…
y en el más grave de los versos.

¿Dónde estás? Que no te encuentro
en mi triste cementerio
¿Dónde estás? Que no te miro
en el más triste de mis versos.

¿Dónde estás? eterno capitán…
del faro-luz que alumbraba mis más bellos recuerdos.
¿Dónde estás? cariño, verso triste de mi mar ingenuo
te adelantaste acaso… y robaste la playa de mis sueños.

No te vayas luna mía,
que sin tus destellos muero.
No te vayas luna mía
que sin tu presencia muero.

No me dejes en silencio
con mi grito lastimero…
pues sin tus ojos, sólo ahogo
todo el cielo de mis sueños.

No soy luna, soy la sombra
y me pierdo en el silencio
del ocaso de un sol ciego que no quema en mis íntimos secretos.

¡NO TE VAYAS! “Luna Mía”, compañera de mis sueños…

Camila./ VUELO DE ALONDRA (A MAR-celo)

Jun
17

“É tempestade que já virou bonaza…”

(Regresso. José Agostinho/Cesaria Evora)

 Intento delinear la palabra que duele y quema en un rincón del alma, aquella que se queda en suspenso, como cometa errante llena de ilusiones que busca volar en libertad, pero una vez más llega al límite del cansancio, por la infinita espera de “ocasión especial”, largamente preparada en noches de luna y días sin sol…

Hoy, en la sola compañía de la voz de Eva Aillón y su vals “Insensatez”, miro junto a la ventana del tiempo, como se desvanece la piel, que se consume en tortuosa espera del encuentro de amantes… ¡Que absurda y loca insensatez abriga la espera! ¿Acaso al amor, a la pasión, al  erotismo, a la sensualidad, al deseo a flor de piel que ansía fundirse con otra piel,  a la vida, hay que “coronarles” al amparo de una ocasión especial? ¡Vanidad de vanidades! ¡Insensatez de insensateces!

Inmersos en una cultura barroca, macondiana, conventual en muchos aspectos, que tiene como marco englobador a la modernidad, al chat, al Internet y la realidad virtual, todavía estamos atrapados en una serie de “fechas fundantes”, que de algún modo marcan nuestras vivencias y experiencias en el devenir del tiempo, a la “espera  de otras ocasiones especiales”, sin advertir muchas veces que el paso del tiempo exige mutaciones necesarias…

Les invito a realizar un breve recuento de algunas de las “fundaciones” de las cuales hemos sido protagonistas, y de las que se nos hace tan difícil desprendernos, para permitir que otras miradas y otras sensibilidades nos nutran y refresquen: La primera mordida de Bobby el perro; El primer diente de leche que se le cayó a Camilo: La primera lámpara que iluminó el departamento nuevo de Carmen Alicia; El primer juguete que le compré a Deyanira; La primera lagartija que se metió en el zapato de ocasiones especiales; La primera pelea con Ernesto por el cepillo de dientes.

La primera relación sexual donde perdí hasta las llaves del auto; El primer pantalón de marca que se jodió, porque Azucena lo puso en remojo con las sábanas blancas, y para rematar en cloro; El primer huevo frito que se me quemó; El primer día del año, que por cierto de nuevo no tuvo más que un chuchaqui terrible con la bebida de moda; La primera pelusa que atravesó mi lente de contacto y me hizo llorar hasta el infinito; Y así podría citar otras tantas “fundaciones” que a lo largo del camino las hemos dado un peso de  invaluable colección.

Las hay más complejas todavía: La primera vez en me dijeron no te amo sigue tu rumbo; La primera vez que dije no me importa, te seguiré hasta el final aunque no me ames, seré tu sombra; La primera vez que perdí mucho tiempo pensando en lo perdido; El primer fracaso del cual tuve que levantarme desde lo bajos fondos; El primer secreto inconfesable; La primera frase hiriente que  recibí o proferí; La primera cena donde no llegó quien más esperaba;  La primera vez que el desamor llamó a la puerta, etc., etc., etc.

Las “fechas fundantes” nos han desgastado en espera de la llegada de “otras ocasiones y momentos especiales que hagan de la vida algo especial.” Y luego, a la vuelta de la esquina, tienes una Torre de Babel en delicado equilibrio, a la cual hay que enfrentarla a tiempo para no quedar cautivo en ella.

¿Es que existe acaso un reloj que detenga el paso del tiempo? ¿Se puede devolver las horas perdidas en espera de la ocasión especial? ¿Quién o qué es tan especial, como para perderse lo especial de la vida? ¿Cuáles son los verdaderos momentos especiales? ¿Cuáles los motivos del son? ¡Soberbia de soberbias!

Es necesario reconstruir la magia del azul intenso del mar, para aprender a navegar en la libertad del aquí y el ahora,  y no quedarse “encerrado entre puertas abiertas, en espera de que llegue la ocasión especial”. Quizá el “hambre de piel”, y la “sed de vida”, no sean más que el reencuentro  con uno mismo y lo especial de la cotidianidad en toda su sencillez.

El tiempo de la espera posiblemente sea el más duro de los silencios… porque no hay un reloj que pueda devolver las horas idas. Tacto, gusto, olfato (sentidos de corta distancia)oído y vista (que pueden brindarnos experiencias a distancia) hacen posible, junto al latir del corazón y la respiración, que la vida fluya en un instante mágico, lúdico, maravilloso e irrepetible.

La decisión de embarcarse en la aventura de la vida y no estar a la espera de la “ocasión especial”, está en nosotros mismos, aquí y ahora, después de todo al agua hay que dejarla correr…

Diego Javier./DESNUDO CON LA MISMA PIEL

Jun
17

Un poema distante, una palabra simple que arranque de las entrañas el silencio…

que se lleve la impostura de las horas y la gravedad de este inhumano desencuentro…

 

Siento lo transversal de una fría madrugada, y el gélido rocío que quita el aliento,

y desde el fondo agudo de mi tardío sentimiento, 

me encuentro asistiendo al sepelio de mi alma… en blanco cementerio.

 

Muerta la flor, seco el rocío…

¿Dime Señor, qué le queda al mustio corazón mío?

Muerto el corazón se extravió el apuntador de mi silencio…

que dictaba fieles pinceladas en el firmamento.

 

La niebla está densa,  llegó implacable para llevarse de un sólo sonido…

toda la posibilidad de escribir un alegre y dulce verso.

Ha quedado solamente un poema distante… y la grave impostura del silencio.

Camila./ VUELO DE ALONDRA

Jun
13

 

“cuando la belleza acabe quizá no nos demos cuenta,

será bella tu sonrisa, será bella tu mirada”

                                                                                              (Alejandro Lerner)

Desnudo frente al espejo, sabia que el tiempo de la mocedad había llegado a su fin, sensaciones muy complejas de definir recorrieron mi cuerpo. ¡Mi vanidad estaba completamente comprometida! ante innegable realidad. Estoy arruinado Drácula nació el mismo día que yo, es el fin pensé, él por lo menos sale en las noches y recupera su juventud robándoselas a sus victimas, no puedo hacer nada ¡ni siquiera el botox funciona!, apenas soy un simple mortal, esto es terrorífico no lo resistiré. Miraba únicamente un conjunto de imperfecciones que no hacían más que reafirmar lo que siempre decía la TV, sobre aquello de que el tiempo deja huellas y arrepentimientos…

 El espejo –al que odiaba con  intensidad suprema- profería todo tipo de reclamos sin parar: te lo dije, te lo advertí, tú tienes la culpa, no tienes cuerpo de telenovela y así lo tuvieses cualquier cuerpo es mejor que el tuyo. Perdida la batalla me dirigí al refrigerador, lo encadené a la vez que anuncié con voz alta y firme: en adelante este aparato del demonio sólo guardará agua ozonizada al 100% y lechugas orgánicas conjuradas en noche de luna. En mi alcoba permanecía inmóvil aquel objeto, instigador, impenetrable, inquisitorial, fui al ropero, elegí un traje muy lúgubre que ocultara todas mis imperfecciones, especialmente “aquellos rollitos” de los cuales el espejo indiscreto se burlaba con matemática ironía.

Con gafas obscuras y un sombrero similar al de “Dick Tracy” -personaje favorito de mi lejana infancia- me dirigí al supermercado, entré muy discretamente procurando no ser identificado. Se me había dicho una “realidad indiscutible”, mi cuerpo estaba completamente hecho pedazos, debía tomar ¡medidas radicales! Compré lo requerido y salí inmediatamente del lugar.

 Ya en casa me despojé de todo lo que llevaba puesto, desnudo y con las gafas puestas, muy optimista pensé frente al espejo: ¡Perfecto! en apenas unos días todos estos rollitos infernales y patas de gallo habrán desaparecido, podré  tener un cuerpo maravilloso, siempre joven como aquellos de la TV, es más, ingresaré al mundo de la “eterna belleza”  y de este modo habré encontrado “la formula mágica de la felicidad” seré siempre joven, guapo, con un cuerpo de catálogo…

Son las cinco de la mañana, confundido aún me levanto apresurado, corro frente al espejo y me miro nuevamente completamente desnudo, pero esta vez de modo diferente, es el día de mi cumpleaños cuarenta y cuatro, es el inicio del “tiempo del esplendor”, debo cuidarme y mimarme más cada día, abrir las puertas del alma para que la riqueza interior fluya de mejor manera, como aquellos rayos refrescantes del atardecer que alivian el alma.

Hoy, no es el espejo indiscreto el que me habla, es mi voz interior, mis emociones, sensaciones y pensamientos quienes dicen que todo tiene un tiempo en la vida, y que avanzar en los años no es más que experimentar una serie de vivencias, unas llenas de mil colores, otras en gama de grises, pero vivencias al fin.

Son aquellos estereotipos tan marcados  -respecto de la belleza, el éxito social y personal- los que limitan nuestro desarrollo. Nada más importante que saber que uno se pertenece ¡ese es el primer principio! No existe “formula de la felicidad” y mucho menos la “eterna juventud”. Siempre tenemos la oportunidad de mirarnos frente a nuestro propio espejo, el de las actitudes y comportamientos.

Ni el alucinante Drácula,  o el intrépido Dick Tracy,  o los cuerpos de telenovela -que seducen, encantan y buscan borrar los límites entre realidad y fantasía-  son la referencia, mucho menos el agua mágica o las lechugas encantadas. Lo verdaderamente hermoso y grande es aquello que nos hace crecer como personas, y nos  permite ser suficientemente dignos para levantarnos y volver a empezar.

Diego Javier./DESNUDO CON LA MISMA PIEL 

Jun
07

A la insensatez de todo mi amor, que tu alma no concluye en

final.

Pequeñito ser de mi absurdo anhelo

ya es tarde la vida

en el cruel reloj de la eternidad

ya es tarde para evocar en tus ojos

la mirada del amor

de este amor que ajeno, me llena de desolación

del deseo infinito de quedarme perdida

en la tremenda inmensidad del ser

ajeno estás a mi voz

y a mi ansiedad.

Camila./ VUELO DE ALONDRA

Jun
06

Me refiero al territorio maravilloso llamado piel, respecto del cual muchas veces hemos escuchado expresiones que en su mayoría nacen del argot popular: es una piel completamente arruinada, tiene piel de gato, cuidado porque es un lobo vestido con piel de oveja, se le puso la piel de gallina, piel marchita, aléjate a tiempo es piel de culebra te va a hacer daño esa cascabel, no tiene la misma piel que nosotros, se me erizó la piel al verlo, no te conviene es de piel morena…

Las muy decidoras, sugestivas e inclusive picantes, dependiendo de la carga emocional y gestual de quien las pronuncia, podrían dejar ¡con los cueros al sol y al descubierto¡ hasta el más inocente de los seres humanos, le propongo que haga la prueba querido(a) lector(a) veamos: ¡Que cuero! ¡Que piel! ¡Cuerito que se maneja!  ¡Eso es cuero! ¡Tiene un cuerazo! ¡Ni más pensarlo genuine lether! ¡Esa piel es ardiente… azuca!

Las hay admonitorias: se le puso la piel morada, no hay remedio es lo que se llama piel de durazno, se me eriza la piel de tan sólo pensarlo, tiene muchos vellos en la piel es un “feo-lindo”.

 Seductora, atractivas, divertidas: piel canela, piel hermosa, piel de seda, piel bronceada, mantiene todavía la lozanía en su piel. “Gatúbela qué es lo que escondes bajo esa piel de inocente gatita” y así podríamos citar tantas otras que hacen alusión a la PIEL.

Les confieso a viva voz: Hay algo en mi interior que se resiste a “madurar”, en verdad me entristece muchísimo pensar que el niño que hay en mi pudiera algún día  abandonarme ¡eso sería fatal!

Coincidirán en ello conmigo, mi PIEL  quedaría hecho añicos, sería como si una parte de mi repentinamente me fuera arrebatada, es por ello que acudo a la palabra y en ella me reencuentro una y mil veces.

Recuerdo lo que solía decir a mi hijo cuando niño: “Camilito estás castigado, ¿con qué correa quieres que te castigue?  ¿con la de piel de gato?  ¿la de piel de culebra, la de piel de lobo, la de piel de abeja, o la de piel de canario? tu decides…” Sus ojos brillantes y vivaces, se iluminaban todavía más, me miraba sorprendido,  para ver que le “aconsejaba” -él siempre creyó en mi- sabía que la medida de mi amor haría que  elija la de piel de gato, porque ella era apenas un pequeño pelo de gato, que al momento de cumplir con lo ofrecido, le brindaría un ligero cosquilleo por toda su piel.

Otras veces me decía: “Papi Gugu con la piel de abeja, con la piel de gato no por favor…” yo respondía ¿entonces me propones que sea un lobo vestido con piel de abeja? Él muy seguro y con una hermosa sonrisa, llena de la felicidad del momento por  aquella danza lúdica que nos refrescaba el alma, y hacía que nuestra imaginación recorra por caminos inesperados, terminaba el juego con un abrazo fuerte, grande, digno, riquísimo, que renovaba toda nuestra piel.

El escritor mexicano, Octavio Paz, Premio Nóbel de Literatura, en uno de su libros dice que “La piel es lo más profundo”, comparto dicha expresión pues considero que la naturaleza en ello es tan sabia y maravillosa que a cada persona nos ha dotado de una PIEL ÚNICA, que nos diferencia y a la vez nos integra, una piel que es la extensión del milagro de la vida y la vida misma, una piel que  es el sello distintivo de cada ser humano, que nos hace grandes e irrepetibles.

A través de la piel tenemos la capacidad de expresar los más altos sentimientos, o ser capaces de profundizar  en los más bajos instintos.

También podemos expresar cosas muy intensas, porque CON LOS CUEROS AL SOL se ama intensamente hasta el amanecer, o se evoca simplemente  el recuerdo de aquella PIEL con aroma de jazmines y nomeolvides.

Lo cierto es que la piel, hace posible que nuestro propio mundo se expanda permitiéndonos vivir valiosas experiencias.

 ¿ y TU piel ?

Diego Javier./DESNUDO CON LA MISMA PIEL